Vélory

Una joven chiquilla de doce años con una extraña devoción hacia la lucha.

Description:

Velory.jpgVélory es una chica un tanto alocada y salvaje. Se crió en el bosque sin apenas tener trato con ningún otro ser humano, salvo su maestro. Al principio era mucho más arisca, aunque ciertamente a lo largo del último año se ha vuelto mucho más sociable.

Tol Rauko la reclutó por su gran potencial, cuando investigaban una desaparición en el pantano donde ella vivía. Por desgracia no hay huellas de su mentor, y su pasado es, como poco, enigmático.

Bio:

Recuerdas que te criaste con tu abuelo en un pantano. No sabrías decir muy bien donde, pero era un lugar oscuro. Repleto de árboles por los que trepar y bastantes animales. No todos amigables, pero qué se le va a hacer.
En ocasiones el abuelo se iva a por comida y tardaba varios días en volver, así que estabas acostumbrada a estar sola. En uno de estos viajes, tardaba mucho. Fué la última vez que le viste.

Seguiste allí, sola, cazando para comer y viviendo sola en la casa que juntos habíais construido, hasta que llegaron los otros hombres.
Vestidos con metal, y portando extraños artilugios, te capturaron pese a que te resististe.

Pasaste allí bastante tiempo. Una mujer, Nika, te enseño varias cosas mientras te encontrabas en la fortaleza. Cosas que deberías haber aprendido hace mucho, pero que nadie te había enseñado. Historia, etiqueta, sociedad… digamos que gracias a ella dejaste de ser un animal salvaje para ser solo… “una niña salvaje”.

Te ofrecieron dos opciones: o servir a la orden, o ser acogida por una familia de adopción. La respuesta, por supuesto, fué la que todos conocemos…

Casi un año mas tarde, sucedió algo que marcó tu vida. Siempre habías sido muy competitiva, pero, en la recepción a la Emperatriz que se hizo en la isla de Tol Rauko, notaste algo extraño. Fué uno de los guardias del príncipe Lucanor. Querías derrotarle. No sabías el porqué, pero ardías en deseos de luchar con el. De derrotarle. De matarle. Tanto es así que montaste un número en medio de todos los representantes, pero, por suerte, Malakías Graft, el alto mariscal de la orden, aceptó el duelo que propusiste, recogiendo así el guante que había lanzado el propio Lucanor.

El combate fué a la mañana siguiente, aunque poco recuerdas de él. Una sensación extraña se apoderaba de tí. Jamás habías luchado así. Sin embargo, perdiste. Y aquel soldado anónimo hizo algo que puso en entredicho las afamadas defensas de la fortaleza.
Usó habilidades Ki en la isla.

En una de tus misiones, ayudaste a Malekith, el señor de las pesadillas, deshacerse de una molestia. Esta molestia era Belshaazu, el Nigromante, que os había traicionado enviandoos a su reino para morir. A cambio, respondió a una pregunta: el nombre de ese misterioso soldado. Naiz. Por lo visto tus compañeros se habían encontrado con el en el viaje inaugural de La Dama. Incluso sonsacaste, muy a regañadientes un testimonio a Thanos, diciendo que también lo vió saliendo de unas ruinas selladas por la orden cuando viajaron a un puesto fronterizo en Alberia.

Aunque eso no fue nada con lo que descubriste hace unos meses.

Todo comenzó como una misión normal. Investigar los experimentos realizados bajo la Gran Universidad de Du`Lucart. Os infiltrasteis como estudiante y guardaespaldas, y os sorprendió un ataque terrorista. Seguiste a una mujer pelirroja… curiosamente parecida a tí, pero con al menos diez años mas hasta las afueras de la ciudad. La mujer te preguntó por “tu misión” y si habías ido a buscarlos. Con más preguntas aún, pero viendo una oportunidad para obtener algunas respuestas la seguiste hasta su escondite. Estaba lejos. En las llanuras de Giza. Te extrañó no ver nada, donde ella indicaba, hasta que, como si fuera un reflejo en el agua viste una extraña estructura metálica. (Los restos de una nave, oculta mediante un holograma). Te encontraste con otros. Nemessis, Lantessor, Sonya, Artema, Alastor y Eline. Nemessis parecía distinto a los demás. A tus ojos era como… si fuese un negativo de si mismo. Te explicaron quien eras y cual era tu misión. Te indicaron que ellos eran soldados que habían fallado su misión, y estaban esperando una nueva oportunidad.
Tu nombre es Iota y se te encargó cazar a Psi. Los nombres son niveles de amenza, y debes cazar a tu objetivo lo antes posible. Se extrañaron de que no pudieras acabar con el antes. El sello debería haberse roto. De todas formas, lo preocupante de Psi no es su poder, sino su potencial, aunque desde que se les escapó han pasado ya más de quince años. Lantessor dudó, pues era el hijo de su mejor amigo, y por ello sufre aún todo el grupo.
Alastor perdió hace mucho el acceso con la computadora madre, y esperan una oportunidad para redimirse y hacerse ver por “Los Contempladores” o “Aquellos que vigilan más ayá del cielo”. No lograste entender muy bien a qué se referían exactamente, aunque debía de ser algún tipo de organización como Tol Rauko.

Su plan era liquidar al último Giovanni. Su estirpe estaba maldita, y se les había vetado cualquier intermisión con su linaje. Sin embargo, si no eran agentes, podían actuar como les viniera en gana.

El plan salió mal, aunque no se puede decir que te fueras de vacío. Alastor te enseñó a adaptarte a los movimientos de tu enemigo. No pudiste practicar mucho, pues la misión llegó antes de lo esperado.

No recuerdas casi nada de la batalla. Lo poco que sabes es lo que te ha dicho Crane después. Mataste al soldado que buscabas, pero fué necesario huir. Nemessis os traicionó y mató a Lantessor. Los hombres de Lucanor hicieron frente al resto del grupo mientras activaban una armadura de combate estaban transportando a la capital del condado.

Al parecer, Nemessis se acercó a una mujer encapuchada y se arrodilló, diciendo “mi señora… mi ama…”

(Lo que ocurrió fué que el sello se rompió. Millones de nanomáquinas hendieron tu cuerpo, reformandolo a lo que parecía un angel negro, con tres alas rojas como la sangre. Pelo del mismo color, garras y pinchos en codos, hombros, cintura y rodillas. Aproximadamente de 1.80 y con un exoesqueleto fuerte como el acero, de un profundo color negro.
Derribaste las defensas de Naiz con un ala, seccionandole el brazo de la espada, que quedó atado a la otra mano por una cadena. Después, tras dudar unos instantes juntaste los dedos a modo de lanza, y atravesaste su pecho de lado a lado, a la altura del corazón.)

Te despertaste en una pequeña casa. Crane te explicó que habías dormido casi dos meses. Ciertamente al despertar tenías un hambre voraz. Te encontrabas herida, y pasaron días hasta que te pudiste poner de pie por tu propia cuenta. Te dolía todo el cuerpo y estabas repleta de cicatrices y postillas por todos lados, como si hubieras salido de un incendio.

Crane tampoco parecía estar mucho mejor, así que descansasteis hasta que os encontrasteis con fuerzas de responder a la invitación de vuestro benefactor. Alguien os estaba llevando comida y agua, aunque nunca llegasteis a verle hacerlo.

Cuando os encontrasteis lo suficientemente bien, os dirigisteis a las ruinas cercanas a la hora citada. Sabes que os estaba probando. No era la primera vez que alguien lo hacía. Juntos, derrotasteis a una Archiquimera, y conociste a uno de los hermanos de Crane: Volvar.

Curiosamente, te hizo una reverencia. Dijo que siempre era un honor ayudar a un agente. Os explicó los planes de Skoll, otro de los hermanos de Crane. Por lo visto se había reunido con el cuando estuviste en el castillo acompañada de Zerah. Parece ser que quería liberar a su padre o algo así. Algún rollo de familia. Pero dijo que pertenecías a Imperium. Y que fué esa organización quien expulsó a los Aesir (que no sabes quienes son, pero Crane parecía enterarse). Y también mataron a otro panteon, pero no te quedaste con el nombre.
No sabes que pensar, pero el hermano de Crane parecía respetaros. Eso es punto, supones.

Y ahora… ¿qué hacer? Crane seguramente tenga algo previsto…

Vélory

Anima: Las cadenas del destino sewok